sábado, 18 de agosto de 2012

No era mal chico
simplemente tenía pocas luces:
poca inteligencia
y aún menos memoria

Por su cumpleaños
su padre le regaló
un pequeño conejito
en su jaula de alambre.
Lo dejó en el patio trasero
y se olvidó de él.

Quince días despues
le vino a la memoria
y cogió unas zanahorias
para darle de comer.

Ya era demasiado tarde
el conejito estaba muerto
con las patas delanteras
ensangrentadas y roídas:
se había intentado devorar a sí mismo.

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